Sorpresas bajo cero

    Vienen de lejos sólo por la nieveAlgunos encuentran difícil de creerlo, pero mientras en Monterrey, durante las noches de verano, los vecinos sudan a casi 30 grados centígrados, los ocupantes de las cabañas de Renacer de la Sierra tienen que usar cobertor para protegerse de los 8 a 10 grados que marca el termómetro.

    Técnicamente, esta parte de la sierra se localiza en una "zona de transición", y la altura a la que se encuentra, por encima de los 2,800 metros, hacen que sea un bosque de coníferas.

    En palabras comunes, el refugio tiene siempre temperaturas de frescas a frías.

    Durante el verano, las temperaturas más altas andan alrededor de 20 y 26 grados, y por la noche bajan fácilmente a 10 grados.

    Y en los inviernos, durante febrero y marzo es común que los huéspedes abran las puertas de sus cabañas por la mañana para descubrir que los pinos tienen sus ramas cargadas de nieve.

    Algunos visitantes, abrumados por el calor, encuentran difícil creer que las temperaturas sean frías, y varios han sufrido sorpresas heladas, pues las noches en Renacer de la Sierra ciertamente ameritan un abrigo cálido.